viernes, 24 de septiembre de 2010

Buenos días nubes!

Un agradable golpe de aire fresco me recibe al salir, aire fresco y limpio que hace tiritar a mis pulmones durante un segundo. Es seguida veo a la gran nube posada sobre la montaña, como dormida, oscura e inmóvil. Se me pasa por la cabeza que habrá tenido una mala noche. Cuando llego arriba me detengo un momento para comprobar si está bien. Duerme intranquila con la respiración un poco agitada. Al marcharme abre un ojo y me sonríe con una sonrisa desdentada, extraña pero agradable. Presiento que esta sonrisa me va a acompañar durante todo el día. Desciendo tranquilo la montaña, sabiendo que la vieja nube está bien. El día se aclara y veo otras nubes pequeñas jugando con el amanecer, probándose colores solo por el placer de ver que como les quedan. Buenos días nubes!

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