Estimada Inma,
Me presentaré antes que nada. Mi nombre es Minghi, Liboma Minghi. Muchos otros nombres tengo también pero puedes llamarme Dr. Ming, mi querida niña, si es de tu agrado. Este es el nombre por el que me encontrarás en múltiples sentencias judiciales de las que me enorgullezco poder decir que he sido absuelto en su totalidad.
Me llegan ecos de tus ruidos en la rodilla y me he propuesto ayudarte. Esta primera consulta es completamente gratis y los remedios que te ofrezco también lo son. A menos que los uses y te sanen, lo que ocurrirá sin duda alguna, en cuyo caso será tu obligación, mi querida niña, ofrecerme algo a cambio. Debe ser así ya que el universo debe permanecer en equilibrio. NO TE ASUSTES. Ya no exigimos al primogénito desde hace mucho tiempo. Ahora tenemos una centralita internacional que tarifa a razón de 13,13$ el minuto.
Para que evites caer en la tentación de intentar sanarte y eludir el pago es mi deber advertirte que tengo a mi disposición los servicios de los cobradores profesionales “Mat-O-Mata” con el plus de utilización de los nuevos modelos de “Fasser de Persuasión Apresurada” en las opciones de “Aturdir”, “Conmocionar” e incluso el impactante “Implosión-Interna” y el nuevo sistema de “Acné-Tennager-Permanent”, de mucha efectividad. Así tenemos las cosas claras.
De manera que un ruido en la rodilla, ¿no es así?. Lo primero que debes saber es que ruidos los hay de muchos tipos cada uno con diferentes consecuencias.
¿Tu ruido es como un “clik-tiki-clik, clik-tiki-clik”??
Entonces es fácil: Toma una calabaza que hayas dejado secar previamente durante siete lunas. Debes vaciarla por completo haciendo un pequeño orificio en el extremo más estrecho (siempre el más estrecho, mi querida niña, es muy importante). El orificio lo debes hacer con una espina de un rosal silvestre. Una vez vacía debes contar trece veces trece granos de arroz e introducirlos por el orificio. Lo ideal será que el arroz sea de tu propia cosecha. Golpea suavemente tu rodilla dañada con la calabaza haciéndola sonar al ritmo de este hechizo que pongo a continuación.
Esta es la receta original pero como entiendo que con los tiempos que corren no tendrás cultivos de arroz ni habrás tenido la precaución de secar las calabazas como deberías haber hecho, puedes usar estas “opciones”: En lugar de la calabaza cualquier tarro o tarrito, botella o botellita e incluso un salero o unas maracas de los niños… y el arroz, pues el del súper, que le vamos a hacer. Lo realmente importante, mi querida niña, es que nunca golpees en la rodilla sana. El pie se te volvería del revés y tendrías uno hacia adelante y otro hacia atrás, nunca sabrías si vas o vuelves, te saludarían con un “hasta luego” y tu vida sería un poco más “rara”.
Si el ruido es más como “dry-CRUNCH”, entonces vamos mal, mi querida niña. Esto es el famoso efecto “Hello Cruel World”, una rodilla farfollera y tiznosa, insidiosa y latosa, una rodilla “ni-sí-ni-no”, que te embaucará, te dirá dulces palabras que luego negará y tardarás muchísimo en recuperar. Tienes que ser fuerte y tienes que ser paciente, mi querida niña. La única solución conocida no es realmente de este planeta y hasta a mi me sería difícil conseguir, sin embargo te daré, mi querida niña, un remedio casero, con el que, si insistes y eres tenaz conseguirás sanarte. ¿preparada?
Necesitarás lo siguiente:
Un vaso de leche de Yack , un huevo de gallina japonesa salvaje, mantequilla de búfala nepalí, azúcar, harina y una cucharadita de levadura. (Si no consigues de Yack, de japonesa o de búfala, usa la que tengas en tu nevera….qué remedio!)
Vale, busca una jarra de esas de batir, echa el huevo con dos cucharadas de azúcar (tres si acaso) y bate bien con un tenedor. Pon la mantequilla (una cucharada) en un bol con un culín de leche y métela en el microondas un segundín para que se derrita, luego enfríalo con el resto de la leche (no eches la mezcla caliente o el huevo se cuaja..). Júntalo todo en la jarra. Bate, bate.
Empieza a añadir la levadura y la harina. Una cucharada de harina y bates. Otra y bates. Así hasta que esté densito pero no espeso, un poco “suelto”. ¿Vale? Añade harina hasta que lo tengas.
Calienta una sartén. Directamente de la jarra vas echando sobre la sartén del tamaño que te gusten, y les das la vuelta cuando les salen los “hoyitos”.
Haz una buena tanda y si quieres guardar algo para el desayuno del día siguiente te aguantan perfectamente.
Para servir, se generosa con la nata. Acompaña de sirope (chocolate, caramelo…) miel, etc…. mmmmmm
Ojo!!! No hagas esto nunca estando sola!!!, Es muy peligroso! Puede darte un severo “ataque golusmero” y si te zampas una bandeja de tortitas no quiero ser responsable!!
Inténtalo repetidas veces, merienda y desayuno. Verás cómo te alivia la rodilla!!!
Casi olvido decirte que durante la preparación de todo esto debes escuchar atentamente este otro hechizo que he preparado. Si puedes tararea el estribillo.
Por último, si tu ruido es tirando a “Zasca-Rasss”, también hay solución. Ve en busca de un Zorzal Verdiazulado, de los que crecen junto al cenagoso rio Okavango, internándote en la dirección del Kalahari. Estos Zorzales únicamente anidan en los árboles de la fiebre de los que deberás arrancar los brotes de hojas más tiernos, los que aún conservan la capa aterciopelada. Con estas hojas haz una fuerte infusión que deberás inhalar profundamente y luego beber muy caliente en pequeños sorbitos. Si te es imposible viajar a la ciudad de Maun para remontar el cenagoso rio Okavango y buscar los tristes árboles de la fiebre, sólo si te es absolutamente imposible!, abre ese armarito de tu cocina, el estrecho, si el de arriba, coge una bolsita del té que más te guste y prepárate una buena taza. Deberás acompañarla de este otro hechizo. Relaja la rodilla, relaja la otra rodilla. Relaja todo, que leñes. Disfruta de tu taza de té.
Pero la alusión que haces a la edad no la entiendo. Soy Liboma Minghi, un ser antiguo, muy antiguo, existo desde el principio mismo de la madre tierra, mi querida niña, he visto crecer las dunas y las montañas, he visto llegar a las gentes y he visto a las gentes marchar. He aprendido mis artes de la esencia misma del roble, del fresno y del espino . Ahora a el hecho de adquirir conocimiento le llamáis envejecer.
De modo que imagino que hablas de la edad y te refieres a envejecer. Y pensarás si tu ruido es por esto.
Te diré una cosa, mi querida niña: envejecer no hace ruido.
Un antiguo amigo, Saint-Beuve, me dijo: “Envejecer es el único medio que se ha encontrado para vivir mucho tiempo.”
De manera que tu rodilla se queja por otros motivos y estas son las soluciones que te doy: Tortitas con nata con una buena taza de té. (Y suelta ya esas maracas!!!)
2 comentarios:
Querido Doctor,
A mí no me suena la rodilla, pero me falla un a veces la planta del pié izquierdo . Por lo que he leído creo que su terapia global me vendrá estupendamente, así como sus sabios consejos sobre el paso del tiempo y los ruidos, por cierto ¿yo también puedo sin maracas?.
Muy agradecida,
T
Hola Taarna,
La planta del pie no es cosa baladí. Ya sabes que el resto del cuerpo se apoya en sendas plantas y por ello cada terminación nerviosa de cada una de ellas refleja un punto concreto de tu anatomía. En concreto el izquierdo es la parte motriz capaz de reconocer lo que se refiere al habla, escritura, numeración, las matemáticas y la lógica. Mi consejo es que abandones lo antes posible el funanbulismo. Asegúrate de hundir tus pies en tierra firme lo antes posible. Plantate. No estaría mal que dieras largos paseos por una playa que conozco en las Seychelles, Anse Lazio. Si no tienes tiempo de ir a Seychelles, en la costa oriental de las Cies, junto al gran acantilado en el que anidan las gaviotas (no te acerques demasiado a los nidos o se enfadarán!) hay también una playa en la que el agua tiene la temperatura perfecta para una curación acelerada. Aguanta, sé que está fría pero aguanta. Una larga caminata al amanecer y otra al ponerse el sol. Seguro que notas la mejoría casi de inmediato. Las maracas te vendrán bien para ahuyentar a las gaviotas que, protectoras, se abalanzarán como locas sobre tu melena.
Un abrazo
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