Estamos a punto de atracar. Desde lo alto de la pasarela admiro como la luz del atardecer tiñe con anaranjados matices la cal de las casitas costeras.Al desembarcar puedo sentir la rotaciòn de la tierra bajo mis pies y el olor de las parillas de la calle principal me reconcilian con mi condiciòn humana. Quiero avanzar y perderme entre los puestos, los colores, la algarabìa de las gentes. Lanzarme en caìda libre a esa experiencia sensorial..…
Sin embargo algo me mantine inmòvil.Una certeza que pesa como el plomo.Allì sobre la cubierta del majestuoso barco continua mi capitàn afanàndose en disponer todo lo necesario para continuar hasta un puerto indiano dònde tiene apalabrado un cargamento de cacao …esta vez no desembarcamos todos…
Continuo observàndole mientras mi memoria hace recuento de las mil y una noches de nuestros viajes.Cual Sherezade tenìa un relato genial por cada una de ellas…Inevitablemente vuelven a mis oidos todas las hermosas melodìas que me silbaba mientras contemplàbamos desde la borda ese azul que solo tiene el cielo cuando es cielo…
Tantos y tan buenos trayectos a su lado…
…“esto no es una despedida” …fueron sus ùltimas palabras , pero no consigo liberarme de esa sensaciòn del marinero que tras un largo periodo en altamar vuelve a pisar tierra firme.Estoy confusa y cansada.Todo està cambiando demasiado .Sòlo quiero comer y reposar en una cama blanda..
Èl gira un instante su cabeza y encuentra mis ojos cargados de aprecio.Sonrìe y me devuelve una mirada que me grita : “todos a sus puestos...”
Con esta ùltima imagen en mi retina llena de esperanza retomo mi paseo.Tras el espigòn ya diviso la playa y en ella al resto de la tripulaciòn.Hemos conseguido plaza en un buque propiedad de un tratante de sueños .Celebraremos todo lo que nos une y el comienzo de la pròxima aventura con una gran comida.Haremos una hoguera en la arena, reiremos y bailaremos Epicureanamente…