La noche era fría y estaba muy retrasado con las tareas. Una ráfaga de aire me hizo estremecer. Algo no iba bien. La luna se escondía tras una nube negra, apenas se veía nada. Es extraño este silencio. Y los animales están nerviosos.
Algo se ha movido tras ese árbol…no, serán imaginaciones mías. Estoy empezando a ponerme nervioso también. Con todos esos rumores sobre esos asesinos a sueldo, esos Ninjas de la Muerte Silenciosa que comentaban la otra noche en la taberna. Bah, simples rumores para atemorizar a los muchachos más jóvenes. Espera. Has oído eso? Mejor me doy prisa con los aperos y… esa puerta estaba cerrada, estoy seguro… la cerré yo mismo..cogeré este rastrillo. Aquella sombra es más oscura. Un rumor de pasos ligeros. Un roce de tela contra la pared. La sombra….ya no está.. y que es eso sobre el tejado…parece que hay un brillo, como de una mirada…o algo metálico, un cuchillo quizás…No, ya no está, ha desaparecido… espera…oigo algo…como un repiqueteo continuo.. como si castañetearan unos dientes… AHORA SI! UN ESTORNUDO!!!!
ALERTA!!! NOS ATACAN!!! SALID, SALID!!
Se abre una ventana inundando de luz la negra noche, hay ruidos dentro de la casa, ya no estoy solo.
Ahora puedo verlos, se marchan. Siete oscuras siluetas, ágiles, saltan y corren, imposible alcanzarlos…en el último momento una de las oscuras siluetas se gira y me mira intensamente. Sólo se distinguen sus gélidos ojos, mirándome fijamente con una mirada de acero, que me atraviesa y sobresale por mi espalda más de diez centímetros. No podré olvidar nunca esa mirada.
Los siete Ninjas de la Muerte Silenciosa regresan en silencio a su escondite. Han sido descubiertos sin completar la misión.
No hay palabras pero todos saben lo que ocurrirá a continuación. La fría noche les ha traicionado. Tiritaban y les castañeteaban los dientes poniendo sobre aviso a ese palurdo. Y ese estornudo!!. ¿Quién se lo iba a explicar a su Sensei??? El terror se dejaba ver en las miradas que intercambiaban…..
Mamá Ninja es inflexible y le habían desobedecido.
No se pusieron las camisetas Ninjas de Termolactil, aunque se lo repitiera mil veces, ni los calentadores Ninjas, ni la bufandita Ninja que les había regalado en navidades, las que había tejido usando sus propios Sais… y tampoco habían sacado los kimonos de forro polar…. Dios! Vamos a estar castigados hasta que las ranas tengan pelo…. “Pero mamá, cómo vamos a atacar con orejeras!!!!”

1 comentario:
;)
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