domingo, 18 de julio de 2010

Oscar el pez

Ella echa un último vistazo a las trazas caprichosas de arena sobre sus piernas. Ha acumulado bastante sol y ahora se dispone a darse un baño. Encuadra el mar en el ángulo de visión que le ofrecen sus piernas flexionadas. Piensa por un momento en capturar fotográficamente este espejismo. La inmensidad azul contenida por dos columnas físicas .Decide disfrutar este momento divagando sobre nombres para peces de mar. A Eva no le gustan los peces de pescadería, ni los de pecera, pero le apasionan los peces de mar.

Vuelve a sus piernas, decide retrasar el baño y hacerse una cola de sirena. Comienza la metamorfosis. Se vaporiza el bote de crema bronceadora desde sus pies hasta el ombligo. Se incorpora y se inspecciona. Le divierte la escena. Sus extremidades inferiores parecen dos barquillos de chocolate blanco. Rueda sobre la duna. La arena y la crema forman una masilla perfecta que se adhiere a cada centímetro de piel elegido. Eva vuelve a recostarse dejando al sol la tarea de perfilar y lustrar sus nuevas escamas.

Oscar, ese será el nombre.
La cola está casi preparada.

Pablo sale del agua con su cubo rojo y se sienta a su lado. Parece fascinado con el aspecto de Eva. Ella le explica que es una sirena y que le estaba esperando.

El cubo se mueve espasmódicamente al punto que se vuelca y escupe un pececillo. Es Oscar, lo reconoce de inmediato. Lo recoge delicadamente con sus manos y lo vuelve a poner enseguida en el cubo.

Pablo, ¿quieres nadar con Oscar y la sirena?
Los tres se sumergen en el mediterráneo…

5 comentarios:

Mar-T dijo...

Eva ha vuelto a desaparecer. Los ojos de Pablo barren el horizonte – que curioso, el reflejo ha desaparecido..—piensa mientras sigue buscando a Eva con la mirada. Al momento una agitación en el agua le avisa por donde va a aparecer, gotas brillantes, espuma de las olas y Eva saltando alegre una vez más a la vista –Eva a la vista—grita mentalmente, encantado con su pequeño chiste. El brillo vuelve a cegarle justo en el punto donde se encuentra Eva. La idea de que es algo físicamente improbable pasa ligeramente por su cabeza, el sol está a su espalda, el reflejo no debería ser… pero las clases de física están demasiado lejos, Eva es demasiado hermosa y la idea es descartada rápidamente. Vuelve a cerrar los ojos todo lo posible sin perder la visión y observa los movimientos de Eva al enfrentarse a las olas, lanzándose de cabeza justo en el momento de romper. Y otra vez. El brillo sigue cegándole ahora con extraños tintes de color.
--el sol me está jugando malas pasadas—habla para si mismo.
--¿delfines??? ¿aquí??-- susurra llevándose la mano a la frente para hacer algo de sombra en sus ojos. Le ha parecido ver una gran cola de pez en la misma ola en la que se zambulló Eva.
--es imposible… habrá sido el café, que me ha sentado mal—piensa mientras fija la mirada en el mar con intensidad.
Por un momento el mar brilla más que nunca produciéndole un dolor agudo que se le clava en el fondo de la retina, aún así se resiste a apartar la mirada. Eva aparece en la superficie y mira hacia donde está él. Al encontrarle saluda alegremente con la mano. Vuelve a zambullirse con extraña elegancia.
Justo en el lugar donde ha desaparecido bajo el agua asoma por un instante una enorme cola de pez. Se mantiene un segundo fuera del agua para sumergirse salpicando millones de gotas brillantes sobre el oleaje.
--me he dormido bajo el sol. Seguro.--

Mar-T dijo...

--lo tengo, lo tengo!—vuelve a gritar Pablo.
--pero déjalo ir, pesado!—le contesta Eva. La verdad es que Oscar, el pez, no parece tener intención de marcharse. Se aleja un poco y vuelve a venir, tranquilo como si supiera que no corre ningún riesgo. Pablo observa la escena encantado. Eva está en ese estado que tanto le gusta, alegre e ilusionada, con una felicidad casi infantil y una preciosa sonrisa continuamente brillando en su cara. El calor aprieta a esta hora y la espalda le empieza a arder.
–demasiado calor... Eva! Voy un rato a la sombra— le grita a Eva que ha empezado a alejarse.
--Me quedo con Oscar. No te duermas al sol!—
--…no te duermas al sol..—repite Pablo en un murmullo, sonriendo mientras avanza los últimos pasos hasta la orilla.
La sombrilla se ha girado con el viento y Pablo la coloca para tener un poco de sombra en la que cobijarse. Se sienta, encogido, escondiéndose del sol y busca a Eva con la mirada. La fuerte luz la hace cerrar los parpados hasta dejar una mínima rendija por la que intuye la silueta de Eva, zambulléndose y chapoteando en el agua. El viento vuelve a voltear la sombrilla – vaya lata…-- dice Pablo levantándose a colocarla de nuevo.
Cuando se sienta, Eva ha desaparecido bajo el agua. Espera un rato, barriendo el horizonte con sus ojos entrecerrados pero solo ve el brillo del sol en el agua. Al poco Eva aparece, soltando millones de gotas de agua al sacudirse la melena, formando sin saberlo una lluvia brillante que dura un solo segundo. Pablo sonríe al volver a verla, el brillo del sol es más intenso justo donde está ella y tiene que apretar un poco más los parpados. Parece que habla con alguien a quien Pablo no alcanza a ver. Corre un poco, un salto y de nuevo se zambulle. --¿con quien juega?—se pregunta Pablo --¿Oscar??—el brillo le ciega cada vez más y tiene que apartar la mirada. Sus ojos encuentran el montón de arena pegajosa empapada de bronceador que ha dejado Eva al levantarse. Piensa en el delicioso color que ha cogido la piel de Eva en tan solo dos días, en sus preciosos hombros, en sus ojos y en su sonrisa. Piensa en Eva. El viento sopla suave refrescando un poco su ardiente espalda y Pablo da las gracias silenciosamente para maldecir al instante el giro de la estúpida sombrilla. Vuelta a colocarla, esta vez apuntalándola firmemente con el periódico y otros enseres.

lara croft dijo...

Oscar se ha vuelto a esconder en el bosque de poseidonas.
- ¿dónde estará este pececillo? - dice Eva en siete burbujas.
Hace un ratito que Eva ya ha localizado la delatora aleta dorsal de su compañero de juegos. Se hace la despistada. Levanta piedras, escarba en la arena, rodea las algas...de pronto se da cuenta de que todos los peces del arrecife están jugando con ella al escondite. Ojillos laterales plateados la escudriñan desde la negra cueva .Siluetas se entierran a su paso con celeridad en el blanco fondo. ¿Habrá organizado todo esto Oscar durante su última inmersión?
Vuelve a necesitar más aire. Si tuviera branquias se iban a enterar estos pececines amotinados. Emerge y respira. El aire le quema los pulmones. Necesita algo de tiempo para recuperar. Se abandona flotando boca arriba. Tiene los oídos taponados. Una gaviota atraviesa el cielo y se para justo encima de su cabeza. Ella también está jugando...y en su equipo...
Divisa a Pablo peleándose con la sombrilla. ¿Por qué acarreará siempre con ese trasto? Le mira con cariño. Tal vez juega con el viento al igual que ella con Oscar. Inspira fuerte y vuelve a zambullirse esta vez directa a la aleta de Oscar...
Un momento ya no está....Tampoco los ojillos.Ni rastro de los cangejos.Ni siquiera la medusa rosa. ¿Habré tardado demasiado? Eva se dirige a la cueva con la intuición de encontrarlos a todos allí.
El agua forma una corriente alrededor de la cueva que no ayuda nada. Se siente lenta para alcanzarla..
-¡Oscar, ahora vuelvo! – alcanza a decir con la ultima reserva de oxigeno
Eva decide volver a por sus aletas…

Mar-T dijo...

Pablo se frota los ojos con fuerza, el dolor es intenso y solo ve brillos y “chispitas”. Se tumba de espaldas buscando una sombra inexistente (la sombrilla se ha vuelto hacia el mar empujada por la brisa) y coloca las palmas sobre su cara deseando que remita el agudo dolor que siente. De momento no piensa en lo que cree haber visto, es demasiado para el. Unas frías gotas de agua le sobresaltan en su oscuridad, alguien se acerca –Eva??—abre los ojos pero todo es confuso, la luz le ciega y las “chispitas” no han desaparecido, no alcanza a distinguir más que una silueta poco definida. La forma oscura está bastante cerca y súbitamente muestra un destello de luz en su interior…la silueta sonríe ---vaya, el gato de Cheshire—
--te has dormido al sol, tontito—dice la silueta con la voz de Eva, para añadir –me voy, adiós—y salpicarle de nuevo de frías gotas de agua y de arena al salir trotando hacia el mar.
Pablo recupera lentamente la visión, aún plagada de extraños brillos, gira la cabeza a la izquierda para contemplar a la gran señora sentada en esa pequeña sillita de tijera de colores, parece que todo vuelve a la normalidad, se vuelve a la izquierda y la normalidad se va a bañar con Eva. A menos de medio metro una gaviota está posada en el asa de la cesta de mimbre que ha traído Eva.
--sabes que eso no está pensado para soportar tu peso—le dice, esperando que eche a volar asustada.
--siempre buscando la lógica de las cosas, Pablo—contesta tranquilamente la gaviota –¿no puedes VER lo que ocurre a tu alrededor, aunque sea por una vez?—
-- vale, sermoneado por una gaviota. Lo que me faltaba--

pucca warrior dijo...

más por favor...!!!! necesito más!!!!!

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