Te ahogas.
No hay remedio, tarde o temprano te ahogas, te falta aire. Tus pulmones a punto de estallar te exigen que te pares, te dobles apoyándote en la pared y jadees y resoples. Así es la clase de BodyCombat, no me digas que no te pasa. Además, el resto del cuerpo deja de responder poco a poco. No hay quien levante los brazos o las piernas. De dar saltitos ni hablamos. Quizá un buen equipo médico podría hacer algo. (Unas prótesis neumáticas, una batería de 24 voltios, de las de camión. Qué sé yo.) Y sin aire no hay mucho que hacer. La primera vez que me pasó grité. De angustia y dolor, pero funcionó. Como reacción al alarido una bocanada de aire llego directa a mis pulmones, volví a probar y empecé a recuperar las fuerzas, poco a poco, pero iba a sobrevivir…. Bien, el efecto “olla de alta presión” se iba aliviando, el aire circulaba al ritmo de los golpes por mis venas dándome la energía necesaria para llegar al final, solo quedan…….¿¿40 minutos????!!!.
Ahora grito, chillo y berreo al primer síntoma, sigue doliendo, pero el entrenamiento es más eficaz y noto cierta evolución, mi maltratado cuerpo va respondiendo y sufriendo pequeñas mejorías. Asumo mi papel de “macarra-que-sale-de-ver-una-de-Bruce-Lee” y suelto unos KIAAAAAA o YEHAAAAAAAA ante el asombro de propios y extraños. Solo espero que nadie se asuste.
Crónicas del Body Combat. Mar-C
2 comentarios:
yeeeeja
'Hay qué ver cómo escribe este chico! Le vamos a proponer para el premio de las Letras y las Artes ninjas.
La verdad es que si nuestros familiares o amigos pudieran vernos en clase, alucinarían de vernos convertidos en unos CAFRES REDOMADOS.
Sayonara babys
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